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Paseo y Navatas, por el Aragón subordán en Hecho.

Paseo por el Aragón Subordán y navatas 2017.

El pasado mes de Mayo nos desplazamos hasta la localidad de Hecho, (Echo),  en la provincia de Huesca. Donde se celebraba una nueva edición del descenso de navatas por el río Aragón Subordán.

Vamos a darnos un corto paseo por los alrededores para después buscar un hueco y disfrutar del descenso de navatas de este 2017. Comenzamos.

Iniciamos nuestra ruta en el frontón, situado a la entrada sur del pueblo. Buscamos en el pueblo el puente sobre el río Aragón Subordán. Lo cruzamos y nos dirigimos hacia la Ermita de Escaués, (Escagües), por la pista asfaltada que sale a la derecha.

La Ermita de Escaués y continuamos

Nada más pasar la ermita se sigue por un sendero marcado como GR 15. Un poco más adelante dejamos el sendero y continuamos por una pista que sale al oeste de una nave ganadera. La pista pronto desaparece y aparece el sendero que nos lleva entre prados.

Tras los prados el sendero se estrecha, tomando la senda por la izquierda asciende por una ladera arbolada. Desde este punto ya podemos ver el puente de carretera a Hecho Tomaremos la senda en esta dirección pasando al lado de una antigua borda de tejado de losa.

Cruzamos el puente de la carretera antigua, seguidamente a la derecha tomamos el sendero donde se encuentra una chopera, pasando por detrás de la serrería. Desde aquí vamos en dirección al pueblo por la orilla derecha del río Aragón atravesando choperas y zonas de huertos, para regresar justo al mismo puente donde hemos cruzado el río.

Vídeo galería de Imágenes.

Información y datos del recorrido.

Hora Inicio:  10:10

Hora Fin:  11:17

Distancia recorrida: 4 km

Dificultad: Fácil

Camino: Sendero y pista

Tiempo en invertido: 01:07 horas

Altura Mínima: 798 m.

Altura Máxima: 857 m.

Ganancia Altitud: 179 m.

Descenso de Navatas Hecho 2017

El Pirineo Aragonés

Navatas 2017 Crónica

El Pirineo Aragonés

Introducción:

El tiempo y el caudal del río acompañaron en la décima edición del Descenso de Navatas por el río Aragón Subordán; organizado por la Asociación de Navateros de la Val d’Echo. Fue una jornada esplendorosa para los quince navateros, que pilotaron las balsas entre la glera de Lo Molino y el puente de la Torre. Descenso muy vistoso para el numeroso público que se congregó en los puntos estratégicos del recorrido.

Salida de Navatas.
Foto: Miguel Ángel Muñóz

El descenso de Navatas

El descenso de las dos navatas, ambas de tres trampos o cuerpos, se desarrolló con normalidad; sin que hubiera incidentes ni contratiempos. “La crecida del río llegó en el momento más oportuno, porque a principio de semana la situación era muy preocupante por la poca agua que bajaba”, explicaron los navateros. Esa fue la razón principal por la que se optó por construir dos navatas de tres cuerpos y no de cuatro o cinco, como ocurrió el año anterior. “No nos podíamos arriesgar con navatas tan grandes y quedarnos enganchados durante el recorrido”, señalaron. Aun con todo, y para evitar posibles incidentes en los puntos más críticos, se pidió autorización a la Confederación Hidrográfica del Ebro para poder mejorar los pasos complicados, si bien, al final, no hizo falta por el incremento del cauce.

Vídeo: Deli Vinacua Pérez

Inquietud ante la falta de caudal

Durante toda la semana, en Javierregay se midieron 7 metros cúbicos de caudal. Cuando lo normal en estas fechas es que bajen entre 16 y 19 metros cúbicos. Esta cifra ya dice por sí sola las dificultades a las que se enfrentaban los navateros chesos. Más si se piensa que el Aragón Subordán a su paso por Javierregay ya ha incorporado las aguas de los afluentes de Urdués y Aragüés del Puerto;  además de los barrancos que vierten a esta cuenca subsidiaria, a su vez, del río Aragón.

navata atascada
Foto: Miguel Ángel Muñóz

La tarde del viernes ya se midieron 10 metros cúbicos y en la mañana del sábado se alcanzaron los 30 metros cúbicos. “Este aumento repentino del cauce estuvo motivado por las precipitaciones de hasta 18 metros cúbicos que cayeron en Echo y el valle durante la noche del viernes al sábado. Las altas temperaturas que se registraron el día anterior, aceleraron el deshielo de las montañas”, comentaron los navateros.

Vídeo: Deli Vinacua Pérez

La novedad de esta edición

La principal novedad de la presente edición fue la parada simultánea que realizaron las dos navatas en el pozo de los Pozales, a mitad de recorrido. Es una de las zonas más vistosas para disfrutar del descenso; junto al puente que da acceso a la ermita de Escagüés, muy próximo al casco urbano de Echo. “Es el punto que suele concentrar el mayor número de espectadores, como así ocurrió este año”, señalaron los navateros.

Parada simultanea de navatas.
Foto: Miguel Ángel Muñóz

Lugares estratégicos

“Este es el único descenso de todos los que se hacen en el Pirineo que resulta favorecido por la cantidad de lugares estratégicos que hay para ver el descenso”. Apuntaron los mozos de la Asociación de Navateros, ya que, además de los enclaves que se ubican en la orilla del río; existen cinco puentes desde los que se puede contemplar y disfrutar del paso de las navatas desde una perspectiva privilegiada. El primero de ellos es el puente Nuevo, nada más iniciarse el descenso, al que le sigue, ya próximo al casco urbano, el puente de la ermita de Escagüés. Aguas abajo se encuentran los puentes, Viejo y Nuevo de la carretera y, finalmente, el puente medieval de la Torre, popularmente conocido como el puente romano.

Navatas en el puente viejo
Foto: Miguel Ángel Muñóz

Conclusiones

“El descenso fue muy bonito y emocionante”, reconocieron los navateros, entre los que se encontraban los jóvenes valores que se han ido incorporando a esta tradición y que bajaron el río por primera vez. “Alguno de ellos son hijos de navateros que vienen participando desde el primer descenso, por lo que el relevo generacional está garantizado”, apuntaron los más veteranos.

Navata atascada
Foto: Miguel Ángel Muñóz

Los momentos más especiales, además del amarre y la parada que se hizo en el pozo de los Pozales, coincidieron con el paso por los saltos de los Gurgullos de lo Gallé, el Pozo de las Silletas y el Soto Oscuro. También resultó gratificante comprobar que “había mucha gente repartida por todos los puentes y en el amarre final”. Señalar que, por motivos circunstanciales el descenso de este año se adelantó a la jornada del sábado y no se celebró en  domingo; como se viene haciendo cada primer fin de semana del mes de mayo.

Navatas en el curso del río
Foto: Miguel Ángel Muñóz

Crónica 2016, Descenso de Navatas

“El Pirineo Aragonés”

Semanario El Pirineo Aragonés

La Asociación de Navateros construyó, por vez primera, una nave de cinco tramos

Echo vivió un animado y vistoso descenso de navatas

La Asociación de Navateros de la Val d’Echo completó el domingo 10 de Mayo, con un vistoso descenso de navatas por el río Aragón Subordán. La jornada, soleada y calurosa, resultó animada gracias a la presencia de numeroso público que se acercó hasta la villa chesa para disfrutar de esta antigua tradición. La principal novedad de este año era el descenso, por primera vez desde que existe la asociación, de una navata de cinco tramos y unos 28 metros de longitud, que fue conducida por nueve personas. Fue la segunda en salir, quince minutos después de que lo que hiciera la primera, de cuatro tramos y unos 24 metros de longitud, y manejada por siete navateros.

La jornada comenzó al punto de la mañana con el montaje de la navata de cinco cuerpos, (la de cuatro quedó ultimada en la tarde anterior). Vecinos y curiosos llegados de Jaca y la comarca y de otros puntos, se acercaron al pozo de Lo Molino, cerca del polígono ganadero, para ver las almadías, subirse a ellas y hacerse fotografías.

El descenso de Navatas

Coincidiendo con el mediodía, se quitaron las amarras y salió la primera nave. El descenso, al igual que ocurriría con la segunda, estuvo condicionado por el nivel del caudal del río, menor que en otras ediciones. Si bien no hubo percances, la primera navata se enganchó a la altura de la ermita de Escagüés y los navateros tuvieron que emplearse a fondo para lograr ponerla de nuevo en movimiento. “Se cruzó el último trampo (tramo en cheso) y tuvimos que desengancharlo, pero a partir de ahí todo ha discurrido con normalidad”, explicó José Pérez Vinacua, uno de los navateros que fue a bordo de ella.

Una vez amarrada la primera navata, pasado el puente romano o puente viello., salió la de cinco tramos. En este caso, se enganchó un poco más arriba de la ermita de Escagüés; pero enseguida se pudo soltarla y continuar con el descenso.

El público se sitúo tanto en el punto de salida como en el de llegada. Pero sobre todo, en los puentes y en los enclaves elevados de la ribera del Aragón Subordán. Al final, un fuerte aplauso y un remojón premió el esfuerzo de los navateros.

Ocho años realizando el descenso

“Llevamos ya ocho años realizando el descenso y vamos ganando experiencia”; reconocía José Pérez, de Casa Lo Ferrero, que destaca la labor llevada a cabo por la Asociación de Navateros para recuperar este antiguo oficio que suponía un gran esfuerzo y un gran riesgo para los que lo ejercitaban. “Era un trabajo temporal, que hacían los ganaderos y pastores que se arriesgaban a bajar la madera hasta los puntos de venta que estaban pactados”, indica. Era una época en la que no existían ni embalses, ni canales de riego y ni acequias, por lo que las navatas llegaban hasta el Ebro, incluso más allá de Zaragoza, después de descender por el Aragón Subordán y el Aragón.

La actividad y tradición navatera en el Valle de Echo

“Se comenta que en tiempos de Felipe II; los barcos de la Armada se hicieron con madera extraída en la Selva de Oza; que era llevada con bueyes hasta Lo Sacadero (junto a la calzada romana)”. Luego se pelaban los troncos y se armaban las navatas para transportar la madera hasta el lugar de destino.

La tradición chesa perduró hasta la década de los años veinte del pasado siglo. Cuando se construyó el aserradero municipal y ya no hizo falta construir navatas porque la madera podía transformarse en origen. Como referencia curiosa, Pérez Vinacua comenta que los navateros del valle navarro de Roncal, vinieron a Echo a aprender cómo se hacían los nudos para unir los troncos, dándose la “paradoja” de que cuando ellos quisieron recuperar la tradición, hace ocho años, tuvieron que ir hasta el Roncal para aprender la misma técnica que sus antepasados enseñaron a los roncaleses.

La construcción de Navatas

Si bien el descenso del río no está exento de riesgos, el trabajo más duro es el de retorcer la verga con la que se atan los troncos y se enganchan los pasantes de los diferentes tramos, reconoce este navatero.

“La verga se obtiene de los arbustos que crecen en la glera del río; que hay que cortarla cuando empieza a sacar la hoja, justo cuando despuntan las yemas, a finales de marzo o principios de abril. Esta verga, que es del tamaño del dedo índice, se retuerce a mano para romper la veta, siempre en la misma dirección, y luego se guarda sumergida en balsas para que no se tronche y conserve la flexibilidad”, explica.

“Lo más duro de todo es atar la madera, por la fuerza que hay que hacer para retorcer y anudar la verga”, subraya.

Hecho
Echo, Huesca

Durante el fin de semana, también pudieron degustarse tapas, platos y menús navateros en los establecimientos de la localidad. Además de adquirir productos artesanales en el mercadillo que se instaló en la plaza Conde Xiquena.

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Las navatas de la Val d’Echo:

El Valle de Hecho fue uno de los enclaves del Pirineo en el que el transporte fluvial de la madera; fue una actividad clave de su economía a partir del siglo XVI.

La madera que se extraía de los bosques chesos tenía que ser transportada a Zaragoza o Tortosa, u otras tierras altas de la ribera, y qué mejor manera que emplear, en este caso, las aguas del Aragón-Subordán para ello.

Las Navatas y el transporte

Los troncos, de grandes dimensiones, se ataban unos a otros, entrelazando los maderos con ramas de sarga trenzada, creando grandes barcas, denominadas navatas, que podían tener diversas secciones, un mínimo de una y una máximo de siete. Las barcazas eran tripuladas con grandes remos por valientes chesos que se jugaban la vida luchando contra la bravura de las gélidas aguas del Aragón-Subordán, las piedras, saltos y resto de dificultades que se encontraban en su descenso.

El fin la actividad.

El desarrollo de las comunicaciones y la construcción de los embalses, entre otras; fueron mermando esta actividad y a mediados del siglo XX se dio por desaparecida. Pero el sentido que esta práctica tiene para los habitantes del Pirineo motivó que se fuera recuperando a partir de los años 80. Ya no como una actividad económica, sino como una manera de honrar la memoria de aquellos valientes que recorrían los ríos pirenaicos a lomos de troncos, una acertada metáfora de la lucha que muchas veces supone la vida en el Pirineo.

La navegación con navatas
Navata.

El transporte fluvial de madera en Aragón:

Históricamente en Aragón los “navateros”; han transportado la madera de los bosques del Pirineo por el cauce de los ríos hasta Tortosa o Xerta. Aprovechaban el deshielo para llevar los troncos unidos en plataformas, (las llamadas navatas); hasta el Ebro y a través de él hasta la desembocadura.

Las rutas fluviales de la madera en Aragón han sido tres:

–          la del río Aragón (desde Ansó – río Veral y Hecho – río Aragón Subordán)

–          en el río Gállego (formando navatas en Murillo y Santolaria)

–          y la del río Cinca (desde Laspuña y Escalona)

 

Fuente:   Aragón Hoy

Navatas en una coriente.
Foto: Miguel Ángel Muñóz

¿Cómo llegar a Hecho?

Desde Lléida, por la A 22. En Huesca tomaremos la E-7 (N-240) dirección Pamplona y Jaca. En Puente la reina de Jaca, tomaremos la  A-176 hasta Hecho

Desde Zaragoza la A-23 hasta Huesca, luego seguir las mismas indicaciones que a partir de Huesca desde Lérida.

Desde Pamplona coger A-21 y N240, hasta Puente la reina de Jaca. Luego seguir las mismas indicaciones que a partir de Huesca desde Lérida.

Ver situación en Google Maps

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2 comentarios en “Paseo y Navatas, por el Aragón subordán en Hecho.

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